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The eye project

Mediante un hackeo en el programa del Instituto Tecnológico podía intervenir cualquier webcam del mundo pero s...

Un texto al azar

INTIMIDADES

Nos presentaron y tuve la certeza de que llegaríamos a ser muy buenos amigos. Así fue durante muchos años.
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El beso

Aquella tarde el beso formaba parte del paisaje de la ruta del colesterol, una ronda en el extrarradio de mi ciudad apodada así por la cantidad de personas que la recorren haciendo footing. Pero ese día bien se hubiera podido denominar la ruta del ósculo, pues cientos de parejas al unísono juntaban sus labios al celebrarse el día mundial del beso.

La màquina de llegir

Dos homes en una habitació poc il•luminada. No es fàcil distingir les seves cares.

- Si us plau, expliqui com va conèixer a Jaume Font i quina era la seva implicació en la construcció de la màquina de llegir.

En eixe mateix moment una veu tranquil•la comença a parlar amb parsimònia com si d’un aparell electrònic es tractés.

Pensamientos encontrados

Ese día me levanté angustiado y me pasé todo el día en el sofá. La televisión sin voz emitía destellos que iluminaban toda la estancia. Debía escribir un pequeño relato, un encargo para un amigo y no me sentía con fuerzas ni inspiración. Mi cabeza estallaba en pensamientos que no podía controlar. Iban y venían imágenes diversas. Las imágenes que veía en la televisión proyectaban en mi cabeza pensamientos extravagantes que no entendía.

Océanos de tiempo

El anciano dormitaba cuando Helsing entró furtivamente en el salón. Frente a él, una mesa camilla redonda, y al otro lado de ésta alguien había abandonado un libro abierto. Su sueño era tan profundo que ni se inmutó cuando el intruso ocupó la otra mecedora, tomó el libro y lo cerró de un golpe seco. Helsing sostuvo el libro frente a sí, con una sonrisa:

-Qué apropiado. Nada menos que Drácula, de Bram Stoker.

El último aliento

Se negaba a asumir el diagnóstico, no podía dejarla morir. Los resultados de la exploración no dejaban lugar a dudas: su cuerpo iba languideciendo lentamente, ya no era capaz de retener el oxígeno dentro de sí. El amor que le profesaba le hizo plantearse donarle sus pulmones, sin embargo todos los profesionales le habían dicho que sus órganos eran incompatibles. Pero, ¿cómo podía dejarla morir? Todo lo que habían vivido juntos, al principio el sexo joven sin freno para dar luego paso a una vejez rebosante de caricias pícaras.